El deterioro de activos se registra con un asiento en el que debitas una cuenta de gasto por deterioro (resultado del periodo) y acreditas una cuenta correctora del activo, llamada «deterioro acumulado», que disminuye su valor en libros sin tocar la cuenta principal del activo. Este registro se hace por causación, es decir, en el momento en que identificas que el activo perdió valor, sin que exista ningún movimiento de dinero. Aquí te explicamos el paso a paso según NIIF y cómo diferenciarlo de la depreciación.
¿Qué es el deterioro de un activo según NIIF?
Bajo las Normas Internacionales de Información Financiera (en Colombia, incorporadas por el Decreto 2420 de 2015), un activo está deteriorado cuando su valor en libros es mayor que su valor recuperable. Dicho en tu idioma: cuando lo que dice tu contabilidad que vale el activo es más de lo que realmente podrías obtener de él, ya sea vendiéndolo o usándolo.
El valor recuperable es el mayor entre:
- Valor razonable menos costos de venta: lo que te pagarían hoy por el activo, descontando lo que te cuesta venderlo.
- Valor en uso: el valor presente de los flujos de efectivo que el activo te va a generar mientras lo sigas usando.
Si el valor en libros supera al recuperable, la diferencia es la pérdida por deterioro, y eso es lo que llevas al asiento contable. Aplica a propiedades, planta y equipo, intangibles, inversiones y también a la cartera (cuentas por cobrar), aunque esta última tiene su propio modelo de pérdida esperada.
Deterioro vs. depreciación: no son lo mismo
Es uno de los puntos que más confunde, y con razón: ambos reducen el valor del activo y ambos pasan por el gasto. La diferencia está en el porqué y el cuándo:
| Criterio | Depreciación | Deterioro |
|---|---|---|
| ¿Qué refleja? | El desgaste normal y esperado del activo por su uso en el tiempo. | Una pérdida de valor inesperada, adicional al desgaste normal. |
| ¿Cuándo se registra? | De forma periódica y sistemática (mensual, generalmente) durante la vida útil. | Solo cuando hay evidencia o indicios de pérdida de valor. |
| ¿Cómo se calcula? | Con un método definido: línea recta, unidades de producción, etc. | Comparando valor en libros contra valor recuperable. |
| ¿Es reversible? | No. La depreciación acumulada no se revierte. | Sí, si las condiciones que causaron la pérdida desaparecen (excepto en la plusvalía). |
| Cuenta correctora | Depreciación acumulada. | Deterioro acumulado. |
Un ejemplo rápido: un vehículo de reparto se deprecia mes a mes porque lo usas, eso es normal. Pero si sufre un daño estructural que reduce drásticamente su valor, esa pérdida adicional es deterioro. Son dos registros distintos, en cuentas distintas, y conviven sobre el mismo activo.
Paso a paso: cómo registrar el asiento de deterioro
1. Identifica los indicios de deterioro
Al menos al cierre de cada periodo, revisa si hay señales de pérdida de valor: daños físicos, obsolescencia tecnológica, caída del mercado del activo, cambios regulatorios, activos ociosos o planes de abandono. Si no hay indicios, no hay nada que registrar (salvo excepciones como intangibles de vida útil indefinida, que se evalúan cada año sí o sí).
2. Calcula el valor recuperable y la pérdida
Determina el valor razonable menos costos de venta y el valor en uso, toma el mayor de los dos y compáralo con el valor en libros (costo menos depreciación acumulada). La diferencia, si el valor en libros es mayor, es tu pérdida por deterioro.
3. Registra el asiento
Supón una máquina con valor en libros de $50.000.000 y valor recuperable de $42.000.000. La pérdida por deterioro es de $8.000.000 y el asiento queda así:
| Cuenta | Descripción | Débito | Crédito |
|---|---|---|---|
| Gasto por deterioro de propiedades, planta y equipo | Pérdida por deterioro de maquinaria | $8.000.000 | |
| Deterioro acumulado de propiedades, planta y equipo | Cuenta correctora del activo | $8.000.000 |
Dos detalles clave: nunca acredites directamente la cuenta del activo — el costo histórico se conserva y la reducción se refleja en la cuenta correctora, igual que pasa con la depreciación acumulada. Y segundo: a partir de este momento, la depreciación futura se recalcula sobre el nuevo valor en libros ($42.000.000) durante la vida útil restante.
4. Ajusta y documenta
Deja soporte del cálculo: cómo determinaste el valor recuperable, qué indicios encontraste y qué supuestos usaste. Ese papel de trabajo es lo que respalda el asiento ante una revisoría fiscal o una auditoría.
El deterioro se registra por causación, no por pago
Aquí hay una confusión frecuente que vale la pena despejar: el deterioro no implica ninguna salida de dinero. No le pagas a nadie, no sale plata de la caja. Es un ajuste contable que reconoce que un activo vale menos de lo que decían tus libros.
Por eso se registra por causación (o devengo): en el momento en que identificas y mides la pérdida de valor, sin importar si hay o habrá movimiento de efectivo. Esperar a «cuando se materialice la pérdida» — por ejemplo, cuando vendas el activo dañado — es un error: para ese momento tus estados financieros ya llevaban meses mostrando un activo inflado. La causación existe justamente para que la contabilidad cuente la realidad cuando ocurre, no cuando se cobra o se paga.
Contabilidad NIIF vs. contabilidad fiscal: dos registros, una trazabilidad
Este es el punto donde más empresas se enredan, así que vamos con calma. En Colombia, el deterioro bajo NIIF y su tratamiento fiscal no siempre coinciden. El Estatuto Tributario (artículo 21-1 y siguientes) parte de las cifras NIIF, pero establece excepciones: por ejemplo, el deterioro de propiedades, planta y equipo generalmente no es deducible en el impuesto de renta en el periodo en que se registra, mientras que el deterioro de cartera sí tiene reglas propias de deducibilidad con porcentajes y condiciones específicas.
¿Qué significa esto en la práctica? Que necesitas llevar el registro de forma que ambos mundos convivan sin contaminarse:
- En la contabilidad NIIF registras el deterioro completo, como lo vimos arriba, porque tus estados financieros deben reflejar la realidad económica.
- Para efectos fiscales, controlas la diferencia en cuentas o registros separados (el conocido sistema de conciliación fiscal del formato 2516 de la DIAN), de modo que al declarar renta puedas identificar qué parte del gasto por deterioro es deducible y cuál no.
- La trazabilidad es la clave: cada asiento de deterioro debe poder rastrearse desde la cifra NIIF hasta su tratamiento fiscal. Así, la diferencia temporaria queda documentada y podrás reconocer el efecto en impuesto diferido cuando aplique.
Un buen software contable te permite manejar estos dos registros en paralelo sin duplicar trabajo: registras el asiento una vez y el sistema mantiene las bases NIIF y fiscal cada una por su lado, con la conciliación lista. En Dataico creemos que esa separación no debería ser un dolor de cabeza tuyo, sino algo que la herramienta resuelve por ti.
Tu plan de cuentas debe estar listo para NIIF
Un requisito previo que a veces se pasa por alto: para que el asiento de deterioro caiga en las cuentas correctas, tu plan de cuentas debe estar estructurado según NIIF. Eso implica tener creadas las cuentas correctoras de deterioro acumulado por cada clase de activo (propiedades, planta y equipo, intangibles, cartera) y las cuentas de gasto por deterioro separadas del gasto por depreciación.
Si registras el deterioro en la cuenta de depreciación acumulada «porque ahí cabe», tus estados financieros pierden validez frente al marco normativo: las notas exigen revelar el deterioro por separado, y mezclarlo hace imposible cumplir. Vale la pena dedicar una tarde a revisar que el plan de cuentas tenga esta estructura antes de que llegue el cierre.
¿Y si el activo recupera su valor? La reversión del deterioro
Buena noticia: si en un periodo posterior las condiciones cambian y el valor recuperable sube, puedes revertir el deterioro. El asiento es el espejo del original: debitas la cuenta de deterioro acumulado y acreditas un ingreso por recuperación de deterioro. Eso sí, con un límite: el valor en libros después de la reversión no puede superar el que tendría el activo si nunca se hubiera deteriorado (neto de la depreciación que habría acumulado). Y una excepción importante: el deterioro de la plusvalía (goodwill) nunca se revierte.
Referencias
- Consejo Técnico de la Contaduría Pública (CTCP) — orientaciones sobre marcos técnicos normativos NIIF en Colombia
- Ministerio de Comercio, Industria y Turismo — Decreto Único Reglamentario 2420 de 2015 sobre normas de contabilidad e información financiera
- DIAN — conciliación fiscal (formato 2516) y normativa del Estatuto Tributario sobre devengo y deducciones









